Buenos Aires, COVID-19 en un 2021 emigrante.


Por primera vez todos los diarios tienen una Ćŗnica portada.   

TerminĆ© mi 2019 bastante agotada de tanto trĆ”mite de extranjerĆ­a para solicitar la bendita nacionalidad EspaƱola, estaba ya con muchas ganas de cambiar de trabajo, es mĆ”s! renunciĆ© y me arrepentĆ­ dĆ­as antes de la pandemia (menos mal). A ese trabajo le agradezco mucho aunque no es a lo que me estaba dedicando profesionalmente los Ćŗltimos aƱos y necesitaba un cambio para no estancarme.

Quería mudarme para tener mÔs privacidad, viajar un poco por Europa (juaaaa! que linda). Teniendo todo tan cerca me apenaba no haber ido a ningún lado y quería aprovechar unos meses de viajera, pero, pero, pero... el destino se plantó de cara y me volvió a demostrar que NO controlo NADA.

Lo mƔs lejos que viajƩ fuƩ en tren a Tarragona (Catalunya)

MARZO DEL 2020. EL MES EN QUE TODO DESAPARECIƓ EN UN PIM, PAM, PUM!

Nos despidieron a casi 1000 personas en un solo dƭa, de una empresa multinacional, me tenƭa que mudar de casa porque la pareja con la que vivƭa estaba esperando un bebƩ y no podƭa volver a Argentina porque las fronteras estaban cerradas a cal y canto hasta vaya uno a saber cuando. Por ende me empecƩ a inquietar un poquito, pero siempre positiva (ponƩle).


El 2020 fuƩ uno de los aƱos mas extraƱos e inciertos que vivƭ, creo que para la mayorƭa, pero en mƭ caso fuƩ todo demasiado junto y honestamente sentƭ que me estaba derrumbando.

                             
                               Barcelona versión Walking Dead


Tenía al menos el subsidio por desempleo, que me costó un Perú sacarlo online y luego de agotar este paro, que cobré 4 meses, decidí volver a Buenos Aires. Quería recargar energías ver a mi familia, despedir a mi hermana que se mudó también a Barcelona y cerrar algunas cuestiones burocrÔticas.
Asƭ que con fronteras cerradas y todo saquƩ un pasaje para Noviembre a la Argentina.

El objetivo era volver a EspaƱa en unos meses, escapar un poco del invierno y darle con todo a lo que me quedaba pendiente: nacionalidad, trabajo y vivienda. Ese sigue siendo el plan a la fecha.

La pandemia y la moda.

Hoy a Buenos Aires, mi ciudad natal, la veo con ojos de turista. Es muy raro haber estado tantos aƱos fuera y volver, parece mentira pero en 3 aƱos las cosas cambian mucho mas de lo que pensamos.


Se siente lindo estar en casa, pero ya no es igual, yo no soy igual. No me enrosco con sus problemas polĆ­ticos, económicos, sociales, de inseguridad, disfruto lo lindo como una nena en Disney. Al menos al principio porque Buenos Aires tiene la capacidad de drenarte con rapidez, no por nada le decimos "la ciudad de la furia".  Venga amigo! y pruebe usted mismo.


San Telmo, en Pandemia. NADIE.


Me encanta la cercanƭa de la gente, que te vengan a encarar en una mesa sentada sola, algo que habitualmente tacho de acoso, ahora me causa cierta gracia por mƔs que se que no corresponde, pero me volvƭ mas tolerante y amorosa con este "caos porteƱo" ya que es muy diferente a lo que vivo en Barcelona y sobre todo porque se que tiene fecha de caducidad.


Con esta ciudad que no duerme, con la cultura y el arte emergente que sale de las paredes, me parece una pena no poder quedarse y prosperar. MƔs viajo, mƔs confirmo que Buenos Aires es una de las ciudades mƔs increƭbles del mundo, pero Argentina es a mi criterio invivible.

Ay! que linda la familia. En breve me traigo a los viejos.

Ayer soƱƩ con mi barrio de la infancia, donde vivĆ­ hasta los 18 aƱos. Villa Martelli, un barrio de vecinos trabajadores, donde nos conocemos todos, donde mis abuelos decidieron pasar hasta el Ćŗltimo segundo de sus vidas. SoƱƩ con lujo de detalles sus calles, su parada de colectivo (bus), mis amigas de ese entonces, comercios... Y siento que aunque cambiemos, crezcamos, nos mudemos, esos aƱos viven con nosotros y son los que marcan nuestra raĆ­z, realmente nos forman una base. 

TodavĆ­a recuerdo el colegio secundario, lo que sentĆ­a y pensaba. Me di cuenta que la niƱez y la adolescencia, son el cimiento de la mujer que soy ahora. 


Tuve la suerte de viajar, de conocer hoteles hermosos, vivir experiencias extraordinarias pero la felicidad simple y autĆ©ntica que sentĆ­a al abrir los ojos, cruzar la calle y tocarle timbre a mi abuela o a mi mejor amiga que vivĆ­a justo enfrente no se compara con nada, es esa felicidad liviana pero duradera que solo te da lo simple y necesitaba ir a nutrirme un poco de esos recuerdos, aunque parezca una canción de Camilo y Evaluna. 


¿Me estarĆ© poniendo vieja nostĆ”lgica? naahhh que va! La vejez es un estado de la mente.

MirĆ” que piba acĆ” en el barrio chino.

La inmensa alegría de volver a la tierra de uno y en el otro extremo la tristeza de ver que tus abuelos ya no estÔn, que toda esa etapa terminó. Un poco lo que nos pasó a los Argentinos con la muerte de Maradona, tuvimos un duelo colectivo no de un jugador de fútbol solamente sino de un momento, de una etapa feliz entre tanta adversidad, algo que ya pasó y algo que no volveremos a vivir.


Por eso sí aún tenés a tus abuelos, a tus viejos, a tus amigos de siempre... abrazalos y sabé que ahí tenés la mayor de tus inversiones y tesoros. Cuando emigras, cuando te alejas, aprendes a darle valor a esas pequeñas cosas que antes, capaz, naturalizabas. Lo bueno de alejarse un poco es que uno gana en perspectiva.


Esta pandemia nos cambió, para bien y para mal. No seremos los mismos, aún busco encontrarle lo positivo y construir desde ese lado.


No dejo de lamentar las pérdidas humanas, es duro encontrar algo bueno cuando mucha gente perdió tanto. Tal vez, por ahora, mÔs que yo. A todos ellos, mi mayor respeto y buenas energías.


Esto tambiƩn pasarƔ y volveremos a preocuparnos por esas tonterƭas que hoy nos parecen ridƭculas nos agobiaran tanto o tal vez no y aprendamos a agradecer mƔs lo que sƭ tenemos.


Con amor

Gaby 



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